Bueno esta historia ocurre cuando estaba en el portal de mi casa. Alberto, me abandona ya alcanzado mi objetivo.
Allí compruebo que mi vecino traía unos amigos. Entre silenciosamente tras ellos y subo algunos peldaños y cuando se percatan de mi presencia me dirigen algunos insultos en tono de chanza como: loco, shrek...
Por no compartir ascensor por tales hienas subí por las escaleras, pero tuve la mala fortuna de volvérmelos a encontrar donde se vuelven a despedir de mi en tono burlesco denominándome como “amigo”.
Ya en mi casa acomodado, llaman a la puerta, y, mi madre va a abrir la puerta. Después de unos treinta segundos, mi madre vuelve. Al parecer era una publicista.
Al ver todo esto de “pasada” me doy cuenta que en menos de dos o tres minutos reconozco al mundo en el que vivo. Un mundo en el que apenas no merece la pena vivir, pero... Es divertido.
Gracias, querido lector por leerme, si me preguntasen el por qué de este texto diría la frustración.
A veces mi mente viaja hasta países pobres, donde ni la publicidad ni el consumismo llegan. Donde una manzana no significa lo mismo que aquí: fruta, algo sustituible por cualquier otra cosa, algo evitable en mi dieta...
Es genial Victor, grandes dotes las tuyas, pero para la pr´´oxima prueba a poner acentos y comas!!! ains!!!
ResponderEliminarLa frustración es un sentimiento más común de lo que nos gustaría, por suerte hay muchos otros momentos para compensar y muchas formas de cambiar esa sensación. ¿No crees?
ResponderEliminarme ofendes caye
ResponderEliminarHola Víctor, soy una intrusa. Sólo quería decirte que todos nos hemos sentido alguna vez así y que con los años -no sé cuántos tienes, ahora que lo pienso- le vas dando menos importancia. Aunque claro, después de este tipo de encontronazos uno se siente triste a morir... ¡No desistas, que no ganen las malas personas!
ResponderEliminar